martes, 16 de agosto de 2011

Países que compran y venden electricidad

Existen diferentes razones por las que los países se ven obligados a comprar electricidad a otras naciones.

Por un aumento más rápida de la demanda de energía, que la inversión en la producción de energía, por catástrofes naturales y problemas como lo ocurrido en Japón, por escases de infraestructura para producir, falta de dinero para invertir en energía, perdidas o problemas con ciertas fuentes como energía nuclear, hidroeléctricas, entre otras razones.

La compra y venta de energía puede ser tanto de fuentes energías renovables como provenientes de fuentes convencionales.

Con el fuerte impulso que están teniendo las energías limpias se espera que aumente el intercambio de energías renovables entre países.

Hay algunos países que son generalmente compradores de energía por sus características y otros tienen mayor potencial para vender, pero no siempre tienen el mismo rol a veces las circunstancias hacen que deben modificarse estos roles naturales.
Algunos de los países que venden electricidad son España, Colombia, México, Paraguay, Perú.

Otros países que compran electricidad son Francia, Chile, Venezuela, EE.UU, Ecuador, Brasil, Uruguay, Japón, China.

La necesidad de incrementar la cantidad de energía es para todos los países tanto desarrollados como no desarrollados pero los que mas desarrollen su producción tendrán ventajas competitivas sobre el resto.

Algunos países realizan acuerdos estratégicos para poder estar preparados para facilitar la compra o venta de energía.

Es habitual que se diseñen corredores energéticos que favorecen la compra y venta de energía entre países vecinos.

El mercado energético será más activo los próximos años debido a los cambios que se están produciendo en las naciones como el reemplazo de la energía nuclear y fósil por otras mas limpias en algunos países o el crecimiento económico de algunos países se verán obligados a contar con más energía.

En este siglo los países que tengan capacidad de vender electricidad serán muy importantes y obtendrán grandes beneficios económicos. Es importante que cada país invierta en sus fuentes de energía para abastecer a la propia demanda y que sobre para luego venderla y obtener ganancias relevantes.

Gemasolar logra una producción ininterrumpida de 24 horas

Gemasolar, la planta termosolar ubicada en Fuentes de Andalucía (Sevilla) y propiedad de Torresol Energy - una joint venture entre el grupo de ingeniería y tecnología SENER y Masdar, la compañía de energías del futuro líder de Abu Dabi - ha alcanzado por primera vez un día completo de suministro ininterrumpido a la red.

Esto ha sido posible gracias a su sistema de almacenamiento térmico en sales fundidas, una innovadora tecnología de transferencia térmica desarrollada por SENER que permite evitar las fluctuaciones en el suministro de energía, al ser capaz de producir electricidad durante 15 horas sin radiación solar.

Diego Ramirez, director de producción de Torresol Energy, explica cómo se ha logrado la operación ininterrumpida en un tiempo récord, tras apenas un mes en operación comercial: “Gemasolar ha logrado un rendimiento óptimo de los equipos en estos últimos días de junio. Esta buena actuación de las instalaciones ha coincidido con varios días de excelente radiación solar, lo que ha permitido que el tanque de almacenamiento de sales calientes esté a plena capacidad. Esperamos que en los próximos días el suministro a la red alcance, de media, 20 horas al día”.

Los meses de verano son los de mayor eficiencia de la planta. Hasta mediados de septiembre, los técnicos de Torresol Energy estiman que el tiempo medio de producción será de 18 horas por día.

Gracias a este sistema de almacenamiento, que permite a la planta alargar sus horas de producción eléctrica más allá de la puesta de sol y con independencia de la nubosidad, Gemasolar, con una turbina de 19.9 MW de potencia, es capaz de suministrar electricidad a una población de 25.000 habitantes.

La tecnología solar con capacidad de almacenamiento térmico ha sido aplicada por SENER en diversas plantas en España, algunas ya en operación comercial. Este sistema mejora sustancialmente el rendimiento de las plantas en comparación con aquellas que no tienen capacidad de almacenamiento. Pero, además, permite gestionar el suministro de electricidad a la red y responder a los picos de demanda. De este modo, la energía solar consigue una fiabilidad equiparable a la de plantas convencionales de energías fósiles, tal y como se le ha venido exigiendo a las energías renovables.

Gemasolar es la primera central que aplica el sistema de almacenamiento térmico en una configuración de torre central y campo de heliostatos, lo que la ha convertido en una primicia mundial. Su principal diferencia de las plantas con tecnología cilindro - parabólica estriba en que puede alcanzar una temperatura de operación mucho más elevada, por encima de los 500 ºC, al prescindir del aceite y usar directamente las sales como fluido de transferencia. Las sales, a más de 500oC, permiten generar un vapor más caliente y presurizado para mover la turbina, lo que aumenta significativamente la eficiencia de la planta.

SENER ha sido responsable del suministro de toda la tecnología de Gemasolar, así como de la ingeniería de diseño, además de liderar los trabajos de construcción y la puesta en marcha de la planta. Entre los elementos más punteros de la planta destaca el receptor, ubicado en lo alto de una torre de más de 140 metros de alto, donde los 2650 heliostatos del campo solar concentran la radiación solar en una proporción de 1000 a 1. Este receptor es capaz de absorber el 95% de dicha radiación y transmitir esta energía al compuesto de sales fundidas que circula por su interior.

Torresol Energy, fundada en 2008, es una joint venture entre el grupo de ingeniería y tecnología SENER, que ostenta el 60%, y Masdar, la compañía de energías del futuro líder de Abu Dabi, con el 40%. La compañía desarrolla a escala comercial, dirige la construcción, promueve y opera plantas de energía solar por concentración en el mercado internacional.

Eficiencia energética: el ejemplo de California

Tengo 30 años como consultor en eficiencia energética, oficio desde el cual me ha tocado ver y participar de diferentes iniciativas y experiencias tanto en mi natal Canadá, Chile y Estados Unidos.Pero mientras he visto con sorpresa que en Chile el actual Gobierno optó por rebajar drásticamente (en casi 90%) el presupuesto de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (antes conocida como Programa País Eficiencia Energética) desmantelando también a su equipo humano, lo que viví en California hace menos de una década fue totalmente distinto y por eso me parece relevante compartirlo.

Entre los años 2000 y 2003 trabajé en California sobre la eficiencia energética.

En ese Estado se inició un plan de eficiencia energética en 1975 orientado a reducir la peligrosa curva de consumo de sus habitantes y el alto precio de la energía. Curiosamente, el gobernador que inició todo esto fue el demócrata Jerry Brown, quien es hoy nuevamente la máxima autoridad estatal.

Desde 1990 a la fecha, la CPUC (California Public Utilities Commission) impuso a las casi 10 compañías eléctricas del Estado (que funcionan como monopolios verticales integrados, encargándose de generar, transmitir y distribuir la electricidad a los hogares e industrias) un fondo denominado Public Benefits Charge: PBC.

Hablamos de entre uno y tres centavos por kilowatt hora que se pagan como un ítem de las cuentas eléctricas mensuales, con los que se reúne un promedio de 300 millones de dólares anuales que se destinan por ley a normativas y programas de eficiencia eléctrica. Esto va en directo beneficio de una población de 35 millones de personas, con una tasa de 1,5% de crecimiento anual para un aumento del consumo eléctrico del 1,6% en la última década, y un consumo promedio de 275 TWH (Tera watts/Hora).

La CPUC y este fondo verde han ayudado a los usuarios a ahorrar más de 118 TWh, lo suficiente para proveer de energía a más de 18 millones de hogares por un año, rebajando las cuentas de luz en $9,9 billones de dólares, sin bajar un ápice su nivel de vida.

Con esto, se ha evitado generar más de 61 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, equivalentes a retirar 8,6 millones de autos de circulación. El gasto en estos 30 años ha sido de 4,5 billones de dólares lo que ha permitido ahorrar 40 Terawatts hora y 12 Gigawatts con tres grandes áreas de trabajo: programas de ahorro, normas de edificación y etiquetado de electrodomésticos.

En ese período, el consumo eléctrico per capita en California se ha mantenido constante en 37 años, pasando de 6 mil GW a 7 mil GW, en contraste con un incremento del 50% en el resto de los Estados Unidos, que subió su consumo de 8 mil a 12 mil, ahorrando a razón de 15 GW por 2003 de acuerdo a los datos de la CEC (California Energy Commission) entidad que apoya a la CPUC con la emisión de estándares oficiales para equipos eléctricos eficientes y normativas para la construcción.

Como ya he mencionado, Chile pareciera ir en la dirección opuesta con las medidas que se han tomando en los últimos 18 meses. Pero un tema tan relevante como la energía de un país no puede depender de la voluntad del gobierno de turno. Se requiere una política energética y una ley que promueva la eficiencia energética, para tomar acciones concretas básicas, como estándares mínimos para rendimiento energético de las tecnologías de iluminación, refrigeradores y motores industriales, así como de metas para la reducción en el consumo de electricidad en la edificación y una campaña permanente de información al usuario.

Tomadas estas medidas, la construcción de nuevas centrales a carbón o hidroeléctricas se alejaría del horizonte y los ahorros producidos pueden dedicarse a mejorar los sistemas de salud y de educación.

En más de una ocasión se ha comparado a Santiago con California, ya sea por la densa capa de smog en Los Angeles, por la hermandad entre los puertos de San Francisco y Valparaíso, por los vinos de Napa Valley o por su clima. Sería el momento de mirar para allá una vez más para inspirarse en este buen ejemplo y comprender que nuestro país puede apuntar a una Ley de Eficiencia Energética que permita realizar ahorros igualmente relevantes, sin tener que invertir un solo peso en nuevas centrales.